Los desafíos a los que te vas a enfrentar sí o sí como expatriado

La vida del expatriado es dura, eso lo sabe bien quien lo es o lo ha sido alguna vez. Creemos que el momento más difícil será la despedida de nuestros seres queridos y pasar unos meses separados; esos meses de separación que nos parecían un mundo y que de repente, se han convertido en varios años. Esta es solo una de las sorpresitas que nos tiene reservada nuestra nueva situación como expats. Las demás, las iremos viviendo con el transcurso del tiempo. Ser expatriado en Europa tiene su parte buena, pero ¡ay de la mala! Estos son los desafíos a los que te puedes enfrentar cuando decides expatriarte. ¡Seguro que te sientes identificado con la mayoría! 

1. Tu nivel de inglés no es tan bueno como creías

Estarás muy seguro de tu nivel intermedio hasta que en la caja del supermercado de tu país de acogida te preguntan si quieres bolsa o cómo deseas pagar y tú no entiendas nada. O cuando ya has ganado confianza y en medio de tu historia estrella te interrumpen con caras de extrañeza porque no han entendido tus palabras.Estarás muy seguro de tu nivel intermedio hasta que en la caja del supermercado de tu país de acogida te preguntan si quieres bolsa o cómo deseas pagar y tú no entiendas nada. O cuando ya has ganado confianza y en medio de tu historia estrella te interrumpen con caras de extrañeza porque no han entendido tus palabras.



 

2. Te mirarán raro al saludar con dos besos

Otra cosa no, pero los españoles somos muy besucones. Lo hacemos al encontrarnos con amigos, al saludar a alguien que nos acaban de presentar… Pero, seamos sinceros, esto puede resultar raro más allá de los Pirineos. Esa efusividad tan nuestra de saludar con dos besos,tocar a nuestro interlocutor constantemente o, por qué no/hasta, de invadir el espacio vital del otro puede llegar a exasperar a nuestros vecinos europeos.Otra cosa no, pero los españoles somos muy besucones. Lo hacemos al encontrarnos con amigos, al saludar a alguien que nos acaban de presentar… Pero, seamos sinceros, esto puede resultar raro más allá de los Pirineos. Esa efusividad tan nuestra de saludar con dos besos,tocar a nuestro interlocutor constantemente o, por qué no/hasta, de invadir el espacio vital del otro puede llegar a exasperar a nuestros vecinos europeos.



 

3. Pedir una cerveza…y que venga sola

Después de unos meses en otro país, ya has aprendido que la cerveza se mide por pintas y no por cañas. Costó asumirlo al principio, pero ya has pasado página. Sin embargo, seguro que te resistes a aceptar que siempre venga sola. Esperas y esperas, pensando que tarde o temprano aparecerá un pequeño platito de acompañante. Unas patatas bravas a lo mejor es mucho pedir, pero ¿unos cacahuetes?.Después de unos meses en otro país, ya has aprendido que la cerveza se mide por pintas y no por cañas. Costó asumirlo al principio, pero ya has pasado página. Sin embargo, seguro que te resistes a aceptar que siempre venga sola. Esperas y esperas, pensando que tarde o temprano aparecerá un pequeño platito de acompañante. Unas patatas bravas a lo mejor es mucho pedir, pero ¿unos cacahuetes?.



 

4. Que te pregunten una y otra vez si duermes siesta

Hay un puñado de cosas que les fascinan a los europeos de nosotros. Una de ellas es la siesta. Por eso seguro que has tenido que resolver esta duda que les asalta continuamente en más de una ocasión. ¿Es que todos los españoles duermen siesta? Esa, sumada a si todos bailamos flamenco o toreamos en nuestros ratos libres, es la pregunta del millón que tendrás que responder sí o sí alguna vez.Hay un puñado de cosas que les fascinan a los europeos de nosotros. Una de ellas es la siesta. Por eso seguro que has tenido que resolver esta duda que les asalta continuamente en más de una ocasión. ¿Es que todos los españoles duermen siesta? Esa, sumada a si todos bailamos flamenco o toreamos en nuestros ratos libres, es la pregunta del millón que tendrás que responder sí o sí alguna vez.



 

5. Salir de fiesta a las 7 de la tarde - la meriendafiesta

En España a las 9 de la noche ni siquiera sabes, aún, cuál será el plan. Sin embargo, en la mayoría de los países del Viejo Continente es una hora perfecta para empezar a quemar la noche. Lo más gracioso es que, muy probablemente, debas venir cenado de casa porque es a esa hora cuando empieza la fiesta.En España a las 9 de la noche ni siquiera sabes, aún, cuál será el plan. Sin embargo, en la mayoría de los países del Viejo Continente es una hora perfecta para empezar a quemar la noche. Lo más gracioso es que, muy probablemente, debas venir cenado de casa porque es a esa hora cuando empieza la fiesta.



 

6. Espera a no quitarte los zapatos al entrar en casa y verás

En muchos países de Europa, es costumbre quitarse los zapatos al entrar en casa y dejarlos en la entrada. En España no tenemos ese hábito, de ahí que si notas que tus compañeros de piso te miran mal al llegar, no te quepa ninguna duda de que es porque se te olvidó ponerte las pantuflas.En muchos países de Europa, es costumbre quitarse los zapatos al entrar en casa y dejarlos en la entrada. En España no tenemos ese hábito, de ahí que si notas que tus compañeros de piso te miran mal al llegar, no te quepa ninguna duda de que es porque se te olvidó ponerte las pantuflas.



 

7. No ver el sol en todo el día, pero que te despierte cada mañana

Somos afortunados de vivir en uno de los países con más horas de sol durante todo el año de toda Europa. Nuestros vecinos del norte no pueden decir lo mismo. Es común que, sobre todo los meses de invierno, estos países se caractericen por un cielo grisáceo y lleno de nubarrones. Está nublado todo el día sí, pero inexplicablemente cada mañana te despierta el resol porque obviamente las persianas brillan por su ausencia.Somos afortunados de vivir en uno de los países con más horas de sol durante todo el año de toda Europa. Nuestros vecinos del norte no pueden decir lo mismo. Es común que, sobre todo los meses de invierno, estos países se caractericen por un cielo grisáceo y lleno de nubarrones. Está nublado todo el día sí, pero inexplicablemente cada mañana te despierta el resol porque obviamente las persianas brillan por su ausencia.



 

8. Tener antojo de comida española y no poder satisfacerla

y lo que daría por unas patatas fritas de jamón! ¡Un tomate frito en condiciones para los macarrones! ¿Cuántas veces lo has pensado? No hay nada peor que tener un antojo y no poder satisfacerlo y claro, a tantos kilómetros de casa está complicado. Es posible que en otras situaciones de expatriado no podamos ayudarte, pero en temas de alimentación ¡sí!¡Ay lo que daría por unas patatas fritas de jamón! ¡Un tomate frito en condiciones para los macarrones! ¿Cuántas veces lo has pensado? No hay nada peor que tener un antojo y no poder satisfacerlo y claro, a tantos kilómetros de casa está complicado. Es posible que en otras situaciones de expatriado no podamos ayudarte, pero en temas de alimentación ¡sí!



 

 

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